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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIIPublic
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CAPÍTULO CCIII.

Pues doña Beatriz, su mujer, ya he dicho dos veces cómo la tormenta la llevó deste mundo, á ella y á otras señoras que estaban en su compañía.

Tengan agora más cuenta los curiosos letores desto que aquí tengo referido, y miren que el Adelantado murió solo sin su querida mujer y amadas hijas, y la mujer sin su querido marido, y los hijos el uno yendo á Castilla y el otro en una batalla en el Pirú, y los hermanos segun y de la manera que dicho tengo. Nuestro Señor Jesucristo los lleve á su santa gloria, amen.

Agora nuevamente se han hecho en esta ciudad de Guatimala dos sepulcros juntos al altar de la santa iglesia mayor para traer los huesos del Adelantado don Pedro de Albarado, que están enterrados en el pueblo de Chiribitio, y traidos que sean á esta ciudad, enterrarles en el un sepulcro, y el otro sepulcro es para que cuando Dios nuestro Señor sea servido llevar desta presente vida á don Francisco de la Cueva y á doña Leonor de Albarado, su mujer, ó hija del mismo Adelantado, enterrarse en ellos; porque á su costa traen los huesos de su padre y mandaron hacer el sepulcro en la santa iglesia, como dicho tengo.

Dejemos esta materia, y volveré á decir en lo que paró la armada, y es, que despues que murió, como he referido, dende á un año, poco más ó ménos tiempo, el Virey don Antonio de Mendoza mandó que tomasen ciertos navíos, los mejores y más nuevos de los trece que enviaba el Adelantado á descubrir la China por la banda del Poniente, y envió por capitan de los navíos á un su deudo, que se decia Fulano de Villalóbos, y que se fuese la mesma derrota que tenia concertado de enviar á descubrir; y en lo que paró este viaje yo no lo sé bien, y á esta causa no doy más relacion dello; y tambien he oido decir que nunca los herederos del Adelantado cobraron cosa ninguna, ansí de navíos como de bastimento, sino que todo se perdió.

Dejemos esta materia, é diré lo que Cortés hizo.

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