otros capitanes á se levantar con otras armadas que por fuerza habia de enviar á conquistar y poblar otras tierras que están de guerra, é á esta causa suplicaba á su majestad que le diese licencia para ello.
Y tambien se envió á quejar del Diego Velazquez, no tan solamente de lo del capitan Cristóbal de Olí, sino por las conjuraciones y escándalos, y por sus cartas que enviaba dende la isla de Cuba para que le matasen á Cortés; porque, en saliendo de aquella ciudad de Méjico para ir á conquistar algunos pueblos recios, que se levantaban y hacian conjuraciones los de la parte del Diego Velazquez para le matar y levantarse con la gobernacion, y que habia hecho justicia de uno de los más culpados; y que este favor les daba el Obispo de Búrgos, que estaba por presidente de Indias, por ser muy amigo del Diego Velazquez; y escribió cómo le enviaba y servia con treinta mil pesos de oro, y que si no fuera por los bulliciosos y conjuraciones pasadas, que recogiera mucho más oro, y que con el ayuda de Dios y en la buenaventura de su Real majestad, que en todos los navíos que de Méjico fuesen enviaria lo que pudiese.
Y ansimismo escribió á su padre Martin Cortés é á un su deudo, que se decia el licenciado Francisco Nuñez, que era relator del Real consejo de su majestad, y tambien escribió á Diego de Ordás, en que les hacia saber todo lo atrás dicho; y tambien dió noticia cómo un Rodrigo de Albornoz, que estaba por gobernador en Méjico, que secretamente andaba murmurando en Méjico de Cortés porque no le dió tan buenos indios como él quisiera, y tambien porque le demandó una cacica, hija del señor de Tezcuco, y no se la quiso dar, porque en aquella sazon la casó con una persona de calidad; y les dió aviso que habia sabido que fué secretario en Flandes y que era muy servidor de don Juan Rodriguez de Fonseca, Obispo de Búrgos, y que era hombre que tenia costumbre de escribir cosas nuevas y aun por cifras, y que por ventura escribiria al Obispo, como era presidente de Indias, porque en aquel tiempo no sabiamos que le habian quitado el cargo, cosas contrarias de la verdad;