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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIIPublic
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CAPÍTULO CCX.

merced de ser Adelantado y gobernador de Yucatan, y le dió los indios que tenia en Méjico y le hizo otras mercedes; y Diego de Ordás, que asimismo fué ante su majestad, le dió una encomienda de Santiago y los indios que tenia en la Nueva-España; y á don Pedro de Albarado, que tambien fué á besar los piés á su majestad, le hizo Adelantado y gobernador de Guatimala y Chiapa, y comendador de Santiago, y otras mercedes de los indios que tenia; y á la postre fué Cortés y le dió el marquesado y capitan general del mar del Sur; y desque los conquistadores vimos que los que no parecian ante su majestad no tenian quien suplicase nos hiciese el Rey mercedes, enviamos á suplicalle que lo que de allí adelante vacase, nos lo mandase dar perpétuo; y como se vieron nuestras justificaciones, cuando envió la primera audiencia Real á Méjico, y vino en ella por presidente Nuño de Guzman y por oidores el licenciado Delgadillo, natural de Granada, y Matienzo, de Vizcaya, y otros dos oidores que llegando á Méjico murieron; y mandó su majestad expresamente al Nuño de Guzman que todos los indios de la Nueva-España se hiciesen un cuerpo, á fin que las personas que tenian repartimientos grandes que les habia dado Cortés, que no les quedasen tanto y les quitasen dello, y que á los verdaderos conquistadores nos diese los mejores pueblos y de más renta, y que para su Real patrimonio dejasen las cabeceras y mejores ciudades.

Y tambien mandó su majestad que á Cortés que le contasen los vasallos, y que le dejasen los que tenian capitulados en su marquesado, y lo demas no me acuerdo qué mandó sobre ello; y la causa por donde no hizo el repartimiento perpétuo el Nuño de Guzman y los oidores, fué por malos terceros, que por su honor aquí no nombro, porque le dijeron que si repartia la tierra, que cuando los conquistadores y pobladores se viesen con sus indios perpétuos no les ternian en tanto acato ni serian tan señores de les mandar, porque no tenian que quitar ni poner, ni les vernian á suplicar que les diesen de comer; y de otra manera, que ternian que dar de lo que vacase á quien quisiesen, y ellos serian ricos y ternian mayores poderes; y á este fin se dejó de hacer.

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