—«Señor capitan, esta gobernacion de vuesamerced me manda su majestad que tome en mí, no porque deja de ser merecedor de otros muchos y mayores cargos, mas hemos de hacer lo que nuestro Rey y señor nos manda.»
Y Cortés con mucho acato le dió gracias por ello, y dijo que él siempre está presto para lo que en servicio de su majestad le fuese mandado; lo cual veria muy presto, y conoceria cuán lealmente habia servido á nuestro Rey y señor, por las informaciones y residencia que de él tomarian, y conoceria las malicias de algunas personas, que ya le habrán á él ido con consejos y cartas llenas de malicias; y el licenciado respondió que adonde hay hombres buenos tambien hay otros que no lo son tales, que así es el mundo; que á los que ha hecho buenas obras dirán bien dél, y á los que malas, al contrario; y en esto se pasó aquel dia; é otro dia, despues de haber oido Misa, que se le dijo en los mismos palacios donde posaba el licenciado, con mucho acato envió con un caballero á que llamase á Cortés, estando delante el fray Tomás Ortiz, que venia por prior, sin haber otras personas delante, sino todos tres en secreto, con mucho acato le dijo el licenciado Luis Ponce:
—«Señor capitan, sabrá vuesamerced que su majestad me mandó y encargó que á todos los conquistadores que pasaron desde la isla de Cuba, que se hallaron en ganar estas tierras y ciudad, y á todos los demas conquistadores que despues vinieron, que les dé buenos indios en encomienda, y anteponga y favorezca algo más á los primeros; y esto digo, porque soy informado que muchos de los conquistadores que con vuesamerced pasaron están con pobres repartimientos, y los ha dado á personas que agora nuevamente han venido de Castilla, que no tienen méritos; si así es, no le dió su majestad la gobernacion para este efecto, sino para cumplir sus Reales mandos.»
Y Cortés dijo que á todos habia dado indios, y que la ventura de cada uno era, que á unos cupieron buenos indios y á otros no tales, y que lo