sus pueblos, porque estos dos capitanes fueron en compañía de Cortés á Castilla.
Pues como estaba Cortés en Tlascala, íbanle á ver muchos vecinos de Méjico y de otras villas, y soldados que no tenian encomiendas de indios, y los caciques de Méjico le iban á servir; y aun, como hay hombres bulliciosos y amigos de escándalos é novedades, le iban á aconsejar para que si se queria alzar por Rey en la Nueva-España, que en aquel tiempo tenia lugar y que ellos serian en le ayudar; y Cortés echó presos á dos hombres de los que le vinieron con aquellas pláticas, y les trató mal, llamándoles de traidores, y estuvo para los ahorcar; y tambien le trujeron otra carta de otros bandoleros, que le enviaron de Méjico, y le decian lo mismo; y esto era, segun dijeron, para tentar á Cortés ó tomarle en algunas palabras que de su boca dijese sobre aquel mal caso; y como Cortés en todo era servidor de su majestad, con amenazas dijo á los que le venian con aquellos tratos que no viniesen más adelante dél con aquellas parlerías de traiciones, que los mandaria ahorcar; y luego escribió al Obispo lo que pasaba, para que él dijese al tesorero que, como gobernador, mandase castigar á los traidores que le venian con aquellos consejos; si no, que él los mandaria ahorcar.