Por manera que comunicábamos los unos con los otros, en especial cuando saliamos de algunas muy sangrientas é dudosas batallas echábamos ménos los que allá quedaban muertes, é á esta causa los pongo en esta relacion; é no es de maravillar dello, pues en los tiempos pasados hubo valerosos capitanes que andando en las guerras sabian los nombres de sus soldados, é los conocian é los nombraban, é aun sabian de qué provincias é tierras eran naturales, é comunmente eran en aquellos tiempos cada uno de los ejércitos que traian treinta mil hombres; y decian las historias que dellos han escrito, que Mitridates, Rey de Ponto, fué uno de los que conocian á sus ejércitos, y otro fué el Rey de los epirotas, y por otro nombre se decia Alejandro.
Tambien dicen que Aníbal, gran capitan de Cartago, conocia á todos sus soldados; y en nuestros tiempos el esforzado y gran capitan Gonzalo Hernandez de Córdoba conocia á todos los más soldados que traian en sus capitanías, y así han hecho otros muchos valerosos capitanes.
Y más digo, que como ahora los tengo en la mente y sentido y memoria, supiera pintar y esculpir sus cuerpos y figuras y talles y meneos, y rostros y facciones, como hacia aquel gran pintor y muy honrado Apéles, é los pintores de nuestros tiempos Berruguete, é Micael Ángel, ó el muy afamado Burgalés, que dicen que es otro Apéles, dibujara á todos los que dicho tengo al natural, y aun segun cada uno entraba en las batallas y el ánimo que mostraba; é gracias á Dios y á su bendita Madre nuestra Señora, que me escapó de no ser sacrificado á los ídolos, é me libró de otros muchos peligros é trances, para que haga ahora esta memoria.