tuvieron palabras entrambos capitanes, de manera que vinieron á las armas, y de la parte del uno y del otro murieron todos los españoles que iban en el navío, que no quedaron sino seis ó siete; y cuando vieron los indios de Xicalango é Gueyatasta aquella revuelta, dan en ellos y acabáronlos de matar á todos, é queman los navíos, que nunca supimos cosa ninguna dellos hasta de ahí á dos años y medio.
Dejemos más de hablar en esto, y volvamos al pueblo donde estábamos, que se dice Ciguatepecad, y diré cómo los indios principales dijeron á Cortés que habia dende allí á Gueyacala tres jornadas y que en el camino habia de pasar dos rios, y el uno dellos era muy hondo y ancho, y luego habia unos malos tremedales y grandes ciénagas, y que si no tenia canoas que no podria pasar caballos ni aun ninguno de su ejército; y luego Cortés envió á dos soldados con tres indios principales de aquel pueblo para que se lo mostrasen y tanteasen el rio y ciénagas, y viesen de qué manera podriamos pasar, é que trajesen buena relacion dellos; y llamábanse los soldados que envió, Martin García, y era valenciano y alguacil de nuestro ejército, y el otro se decia Pedro de Ribera; y el Martin García, que era á quien más se lo encomendó Cortés, vió los rios, y con unas canoas chicas que tenian en el mismo rio lo vió, y miró que con hacer puentes podria pasar, y no curó de ver las malas ciénagas que estaban una legua adelante; y volvió á Cortés y le dijo que con hacer puentes podrian pasar, creyendo que las ciénagas no eran trabajosas, como despues las hallamos; y luego Cortés me mandó á mí y á un Gonzalo Mejía, y mandó que fuésemos con ciertos principales de Ciguatepecad á los pueblos de Acala, y que halagásemos á los caciques y con buenas palabras los atrajésemos para que no huyesen, porque aquella poblacion de Acala eran sobre veinte pueblezuelos, dellos en tierra firme y otros en unas como isletas, y todo se andaba en canoas por rios y esteros; y llevamos con nosotros los tres indios de los de Ciguatepecad por guias, y la primera noche que dormimos en el camino se nos huyeron, que no osaron ir con nosotros; porque, segun despues supimos, eran sus enemigos y tenian guerra unos con otros; y sin guias hubimos de