todo lo que le viamos hacer tan esforzado é presto en las armas, que le teniamos muy buena voluntad é le honrábamos, y él fué el que escapó de muerte á D. Fernando Cortés en lo de Suchimileco, cuando los escuadrones mejicanos le habian derribado del caballo el Romo, é le tenian asido y engarrafado para lo llevar á sacrificar, é asimismo le libró otra vez cuando en lo de la calzadilla de Méjico lo tenian otra vez asido muchos mejicanos para lo llevar vivo á sacrificar, é le habian ya herido en una pierna al mismo Cortés, y le llevaron vivos sesenta y dos soldados.
Este esforzado soldado hizo cosas por su persona, que, aunque estaba muy mal herido, mató é acuchilló é dió estocadas á todos los indios que le llevaban á Cortés, que les hizo que lo dejasen; é así le salvó la vida, y el Cristóbal de Olea quedó muerto allí por lo salvar.
Quiero decir de dos soldados que se decian Gonzalo Dominguez é un Láres; digo que fueron tan esforzados, que los teniamos en tanto como Cristóbal de Olea; eran de buenos cuerpos é membrudos, é los rostros alegres, é bien hablados, é muy buenas condiciones; é por no gastar más palabras en sus loas, podránse contar con los más esforzados soldados que ha habido en Castilla; murieron en las batallas de Obtumba, digo el Láres, y el Dominguez en lo de Guantepeque, de un caballo que le tomó debajo.
Vamos á otro buen capitan é esforzado soldado que se decia Andrés de Tapia: seria de obra de veinte y cuatro años cuando acá pasó; era de color el rostro algo ceniciento, é no muy alegre, é de buen cuerpo é de poca barba; era y fué buen capitan, así á pié como á caballo, murió de su muerte.
Si hubiera de escribir todas las facciones é proporciones de todos nuestros capitanes é fuertes soldados que pasamos con Cortés, era gran prolijidad; porque, segun todos eran esforzados é de mucha cuenta, dignos éramos de estar escritos con letras de oro; é no pongo aquí otros