ventura les será muy odioso; y esto que dicho tengo de mí mesmo, ayer fué, á manera de decir, que no son muchos años pasados, como las historias romanas; y testigos hay conquistadores que dirán que todo lo que digo es ansí, que si en alguna cosa me hallasen vicioso ó escuro, es de tal manera el mundo, que me lo contradirian; mas la misma relacion da testimonio; y aun con decir verdad, hay maliciosos que lo contradirian si pudiesen.
Y para que bien se entienda todo lo que dicho tengo, y en las batallas y reencuentros de guerra en que me he hallado desde que vine á descubrir la Nueva-España hasta que estuvo pacificada, sin las que adelante diré; y puesto que hubo otras muchas guerras y reencuentros, y que yo no me hallé en ellas, ansí por estar mal herido como por tener otros males que con los trabajos de las guerras suelen recrecer; y tambien, como habia muchas provincias que conquistar, unos soldados íbamos á unas entradas y provincias y otros iban á otras; mas en las que yo me hallé son las siguientes:
Primeramente, cuando vine á descubrir á la Nueva-España y lo de Yucatan con un capitan que se decia Francisco Hernandez de Córdoba, en la Punta de Cotoche un buen reencuentro de guerra.
Luego más adelante, en lo de Champoton, una buena batalla campal, en que nos mataron la mitad de todos nuestros compañeros é yo salí mal herido, y el capitan con dos heridas, de que murió.
Luego de aquel viaje en lo de la Florida, cuando fuimos á tomar agua, un buen reencuentro de guerra, donde salí herido, y allí nos llevaron vivo un soldado.
Y cuando vine con otro capitan que se decia Juan de Grijalva, una batalla campal que fué con los de Champoton, que fué en el mismo pueblo la primera vez cuando lo de Francisco Hernandez, y nos mataron diez soldados, y el capitan salió mal herido.