DE CÓMO IMPUSIMOS EN MUY BUENAS Y SANTAS DOCTRINAS Á LOS INDIOS DE LA NUEVA-ESPAÑA, Y DE SU CONVERSION, Y DE CÓMO SE BAUTIZARON, Y VOLVIERON Á NUESTRA SANTA FE, Y LES ENSEÑAMOS OFICIOS QUE SE USAN EN CASTILLA, Y Á TENER Y GUARDAR JUSTICIA.
Despues de quitadas las idolatrías y todos los malos vicios que se usaban, quiso Nuestro Señor Dios que con su santa ayuda, y con la buena ventura y santas cristiandades de los cristianísimos Emperador don Cárlos, de gloriosa memoria, y de nuestro Rey y Señor, felicísimo y invictísimo Rey de las Españas, don Felipe nuestro señor, su muy amado y querido hijo, que Dios le dé muchos años de vida, con acrecentamiento de más reinos, para que en este su santo y feliz tiempo lo goce él y sus descendientes, se han bautizado desde que los conquistamos todas cuantas personas habia, así hombres como mujeres, y niños que despues han nacido, que de ántes iban perdidas sus ánimas á los infiernos, y ahora, como hay muchos y buenos religiosos de señor San Francisco y de Santo Domingo y de nuestra Señora de la Merced, y de otras órdenes, andan en los pueblos predicando, y en siendo la criatura de los dias que manda nuestra santa madre Iglesia de Roma, los bautizan; y demas desto, con los santos sermones que les hacen, el santo Evangelio está muy bien plantado en sus corazones, y se confiesan cada año, y algunos de los que tienen más conocimiento á nuestra santa fe se comulgan.
Y demas desto, tienen sus iglesias muy ricamente adornadas de altares, y todo lo perteneciente para el santo culto divino, con cruces y candeleros y ciriales, y cáliz y patenas, y platos, unos chicos y otros grandes, de plata, é incensario, todo labrado de plata.