Y lo llevó á la cárcel pública de aquella ciudad, y estuvo preso ciertos dias, hasta que rogó por él el virey, que le sacaron de la cárcel; y como conocieron en el de la Torre que traia recios aceros para no dejar de ejecutar la justicia, y tomar residencia muy á las derechas al Nuño de Guzman; y como la malicia humana muchas veces no deja cosa en que pueda infamar que no infame, parece ser que, como el licenciado de la Torre era algo aficionado al juego, especial de naipes; puesto que no jugaba sino al triunfo, é á la primera por pasatiempo, quien quiera que fué, por parte de Nuño de Guzman, como en aquel tiempo se usaban traer unos tabardos con mangas largas, especial los juristas, metieron en una de las mangas del tabardo del licenciado de la Torre una baraja de naipes de los chinos, y ataron la manga de arte que no se pudiesen salir en aquel instante; é yendo el licenciado por la plaza de Méjico, acompañado de personas de calidad, quien quiera que fué en metelle los naipes, tuvo manera que se le desató, é saliéronsele los naipes pocos á pocos, y dejó rastro dellos en el suelo en la plaza por donde iba, é las personas que le iban acompañando, desque vieron salir de aquella manera los naipes, se lo dijeron, que mirase lo que traia en la manga del tabardo; y cuando el licenciado vió tan grande burla dijo con grande enojo:
—«Bien parece que no quieren que haga yo justicia á las derechas; mas si no me muero, yo la haré de manera que su majestad sepa deste desacato que conmigo se ha hecho.»
Y dende á pocos dias cayó malo, y de pensamiento dello ó de otras cosas, de calenturas que le ocurrieron murió.