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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIIPublic
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CAPÍTULO CLXXVIII.

los llevaron á Cortés, y les halagó y habló muy amorosamente con la lengua doña Marina, y dijeron que eran naturales del pueblo que estaba en la isleta, y que estaria de allí, á lo que señalaban, obra de cuatro leguas; y luego Cortés mandó que se quedase con nosotros la mayor canoa y cuatro indios y las dos mujeres, y la otra canoa envió al pueblo con seis indios y dos españoles, á rogar al Cacique que traiga canoas al pasar del rio, y que no se le haria ningun enojo, y le envió unas cuentas de Castilla, y luego fuimos nuestro camino por tierra hasta el gran rio, y la una canoa fué por el estero hasta llegar al rio; é ya estaba el Cacique con otros muchos principales aguardando al pasaje con cinco canoas, y trujeron cinco gallinas y maíz, y Cortés les mostró gran voluntad; y despues de muchos buenos razonamientos que hubo de los caciques á Cortés, acordó de ir con ellos á su pueblo en aquellas canoas, y llevó consigo treinta ballesteros; y llegado á las casas, le dieron de comer y poco oro bajo y de poca valía, y unas mantas, y le dijeron que habia españoles así como nosotros en dos pueblos, que el uno ya he dicho que se decia Nito, que es el San Gil de Buena-Vista, al Golfo-Dulce; y agora le dan nuevas que hay otros muchos españoles en Naco, y que habrá del un pueblo al otro diez dias de camino, y que el Nito es en la costa del Norte y el Naco en la tierra adentro; y Cortés nos dijo que por ventura el Cristóbal de Olí habia repartido su gente en dos villas; que entónces no sabiamos de los de Gil Gonzalez de Ávila, que pobló á San Gil de Buena-Vista.

Volvamos á nuestro viaje, que todos pasamos aquel gran rio en canoas, y dormimos obra de dos leguas de allí, y no anduvimos más porque aguardamos á Cortés que viniese del pueblo, y como vino, mandó que dejásemos en aquel pueblo un caballo morcillo, que estaba malo de la caza de los venados y se le habia derretido el unto en el cuerpo y no se podia tener; y en este pueblo se huyó un negro y dos indias naborías, y se quedaron tres españoles, que no se echaron ménos hasta de ahí á tres dias; que más querian quedar entre enemigos que venir con tanto trabajo con nosotros.

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