cada cosa habia; y el inventor de aquellas cosas fué un caballero romano que se decia Luis de Leon, persona que decian que era de linaje de los patricios, natural de Roma.
Y es, que como se acabaron de hacer las fiestas, mandó el marqués apercebir navíos y matalotaje para ir á Castilla, para suplicar á su majestad que le mandase pagar algunos pesos de oro de los muchos que habia gastado en las armadas que envió á descubrir; y porque tenia pleitos con Nuño de Guzman, que en aquella sazon le envió preso al Nuño de Guzman la audiencia Real á España, y tambien tenia pleitos sobre el contar de los vasallos; y entónces Cortés me rogó á mí que fuese con él, y que en la córte demandaria mejor mis pueblos ante los señores del Real consejo de Indias que no en la audiencia Real de Méjico; y luego me embarqué y fuí á Castilla, y el marqués no fué de ahí á dos meses, porque dijo que no tenia allegado tanto oro como quisiera llevar, y porque estaba malo del empeine del pié, del caño que le dieron, y esto fué en el año de 540; y porque el año pasado de 539 falleció la serenísima Emperatriz nuestra señora, doña Isabel, de gloriosa memoria, la cual falleció en Toledo en 1.º dia del mes de Mayo, y fué llevado á sepultar su cuerpo á la ciudad de Granada, y por su muerte se hizo gran sentimiento en la Nueva-España, y se pusieron todos los más conquistadores grandes lutos, é yo, como regidor que era de la villa de Guacacualco é conquistador más antiguo, me puse grandes lutos, y con ellos fuí á Castilla; y llegado á la córte, me los torné á poner mucho mayores, como era obligado, por la muerte de nuestra Reina y señora.
Y en aquel tiempo tambien llegó á la córte Hernando Pizarro, que vino del Perú, y fué cargado de luto, con más de cuarenta hombres que llevaba consigo, que le acompañaban; y tambien en esa sazon llegó Cortés á la córte con luto él y sus criados, que estaba en aquella sazon la córte en Madrid; y los señores del Real Consejo de Indias, como supieron que Cortés llegaba cerca de Madrid, le mandaron salir á recebir, y le señalaron por posada las casas del comendador don Juan de Castilla; y cuando