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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIIPublic
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CAPÍTULO CXCI.

era para despachalle, y que no se fiase de sus palabras ni ofertas; y le dijeron otras muchas cosas de males que decian habia hecho Cortés, así á Narvaez como á Garay, y de los soldados que dejaba perdidos en Honduras, y sobre tres mil mejicanos que murieron en el camino, y que un capitan que se decia Diego de Godoy, que dejó allá poblando con obra de treinta soldados, todos dolientes, que creen que serán muertos; é salió verdad así como se lo dijeron, lo de Godoy y soldados; y que le suplicaban que luego en posta fuese á Méjico, y que no curase de hacer otra cosa, é que tomase ejemplo en lo del capitan Narvaez y en lo del adelantado Garay y en lo de Cristóbal de Tapia, que no le quiso obedecer, y le hizo embarcar, é se volvió por donde vino; y le dijeron otros muchos daños y desatinos contra Cortés, por ponelle mal con él, y aun le hicieron encreyente que no le obedeceria.

Y como aquello vió el licenciado Luis Ponce, é traia consigo otros hidalgos, que fueron el alguacil mayor Proaño, natural de Córdoba, y á un su hermano, y á Salazar de la Pedrada, que venia por alcaide de la fortaleza, que murió luego de dolor de costado, y á un licenciado ó bachiller que se decia Márcos de Aguilar, y á un soldado que se decia Bocanegra, de Córdoba, y á ciertos frailes de Santo Domingo, y por provincial dellos un fray Tomás Ortiz, que decian habia estado ciertos años por Prior en una tierra que llamaban, no me acuerdo el nombre; y deste religioso, que venia por Prior, decian todos los que venian en su compañía que era más desenvuelto para entender en negocios que no para el santo cargo que traia.

Pues volviendo á nuestra relacion, el Luis Ponce tomó consejo con estos hidalgos que traia en su compañía si iria luego á Méjico ó no, y todos le aconsejaron que no se separase ni de dia ni de noche, creyendo que era verdad lo que decian de los males de Cortés; por manera que cuando los mensajeros de Cortés llegaron con otras cartas en respuesta de las que le escribió el licenciado y mucho refresco que le traian, ya estaba el licenciado cerca de Iztapalapa, donde se le hizo un gran recebimiento con

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