Y dejémoslo aquí, y diré lo que Cortés más hizo, y es, que mandó á un Diego de Godoy, que habia puesto por capitan en el Puerto de Caballos, con ciertos vecinos que estaban malos, y no se podian valer de pulgas y mosquitos y no tenian con qué se mantener, que todas estas miserias tenian, que se pasasen á Naco, pues era buena tierra, é que nosotros nos fuésemos con el capitan Luis Marin camino de Méjico, é si hubiese lugar, que fuésemos á ver la provincia de Nicaragua, para demandalla á su majestad en gobernacion el tiempo andando, si aportase á Méjico; y despues que Cortés nos abrazó y nosotros á él, y le dejamos embarcado, se fué á la vela para su via de Méjico, y nosotros partimos para Naco, y muy alegres en saber que habiamos de caminar la via de Méjico; y con muy gran trabajo é falta de comida llegamos á Naco, y Sandoval se holgó con nosotros, y cuando llegamos, ya el Pedro de Garro, con todos sus soldados, se habia despedido del Sandoval, y se fué muy gozoso á Nicaragua á dar cuenta á su capitan Francisco Hernandez de lo que habia concertado con Sandoval; y luego otro dia que llegamos á Naco nos partimos y fuimos camino de Méjico, y los soldados de la compañía de Garro que habian ido con nosotros á Trujillo se fueron camino de Nicaragua con el presente y carta que Cortés enviaba á Francisco Hernandez.
Dejaré de decir de nuestro camino, y diré lo que sobre el presente sucedió á Francisco Hernandez con el gobernador Pedro Arias de Ávila.