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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIIPublic
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CAPÍTULO CLXX.

Y como el Narvaez y el Cristóbal de Tapia, y los procuradores del Diego Velazquez y otros que les ayudaban, y habia acaecido en aquella sazon la muerte de Francisco de Garay, todos juntos tornaron otra vez á dar muchas quejas de Cortés ante su majestad, y tantas y de tal manera, é dijeron que fueron parciales los jueces que puso su majestad, por dádivas que Cortés les envió para aquel efeto, que otra vez estaba revuelta la cosa, y Cortés tan desfavorecido, que lo pasara mal si no fuera por el duque de Béjar, que le favoreció y quedó por su fiador, que le enviase su majestad á tomar residencia é que no le hallaria culpado.

Y esto hizo el duque porque ya tenia tratado casamiento á Cortés con una señora sobrina suya, que se decia doña Juana de Zúñiga, hija del conde de Aguilar, don Cárlos de Arellano, y hermana de unos caballeros y privados del Emperador.

Y como en aquella sazon llegaron los ochenta mil pesos de oro y las cartas de Cortés, dando en ellas muchas gracias y ofrecimientos á su majestad por las grandes mercedes que le habia hecho en dalle la gobernacion de Méjico, y haber sido servido mandalle favorecer con justicia en la sentencia que dió en su favor, cuando la junta que mandó hacer de los caballeros de su Real consejo y cámara.

En fin de más razones, todo lo que estaba dicho contra Cortés se tornó á sosegar con que le fuesen á tomar residencia, y por entónces no se habló más en ello.

Y dejemos ya de decir destos nublados que sobre Cortés estaban ya para descargar, y digamos del tiro y de su letrero de tan sublimado servidor como Cortés se nombró; que, como se supo en la córte, y ciertos duques y marqueses, y condes y hombres de gran valía se tenian por tan grandes servidores de su majestad, y tenian en sus pensamientos que otros caballeros tanto como ellos no hubiesen servido á su majestad, tuvieron que murmurar del tiro, y aun de Cortés porque tal blason escribió.

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