y buenos y notables servicios que hemos hecho á Dios y á su majestad y á toda la cristiandad, da grandes voces y dice que fuera justicia y razon que tuviéramos buenas rentas, y más aventajadas que tienen otras personas que no han servido en estas conquistas ni en otras partes á su majestad; y asimismo pregunta que donde están nuestros palacios y moradas, y qué blasones tenemos en ellas diferenciadas de las demas; y si están en ellos esculpidos y puestos por memoria nuestros heróicos hechos y armas, segun y de la manera que tienen en España los caballeros que dicho tengo en el capítulo pasado, que sirvieron en los tiempos pasados á los Reyes que en aquella sazon reinaban, pues nuestras hazañas no son menores que las que ellos hicieron; ántes son de muy memorable fama, y se pueden contar entre los nombrados que ha habido en el mundo.
Y demas desto, pregunta la ilustre fama por los conquistadores que hemos escapado de las batallas pasadas y por los muertos, dónde están sus sepulcros y qué blasones tienen en ellos. Á estas cosas se le puede responder con mucha brevedad:
«Oh excelente é ilustre Fama, y entre buenos y virtuosos deseada y loada, y entre maliciosos y personas que han procurado escurecer nuestros heróicos hechos no querrian ver ni oir vuestro ilustre nombre, porque nuestras personas no ensalceis como conviene; hágoos, señora, saber que de quinientos cincuenta soldados que pasamos con Cortés desde la isla de Cuba, no somos vivos en toda la Nueva-España de todos ellos hasta este año 1568, que estoy trasladando esta relacion, sino cinco; que todos los demas murieron en las guerras ya por mí dichas, en poder de indios, y fueron sacrificados á los ídolos, y los demas murieron de sus muertes.
»Y los sepulcros, que me pregunta dónde los tienen, digo que son los vientres de los indios, que los comieron las piernas y muslos, brazos y molledos, piés y manos; y lo demas, fueron sepultados sus vientres, que echaban á los tigres y sierpes y alcones, que en aquel tiempo tenian por