una isleta cercada de agua dulce, que no podiamos pasar por la parte que íbamos sino en canoas, y rodeamos poco más de media legua; y tenian paso, que daba el agua hasta la cinta, y hallámosle poblado con la mitad de los vecinos, porque los demas se habian dado buena priesa á esconder con sus haciendas entre unos carrizales, donde tenian cerca sus sementeras, donde durmieron muchos de nuestros soldados que se quedaron en los maizales, y tuvieron bien de cenar y se bastecieron para otros dias; y hallamos en el pueblo un gran lago de agua dulce, y tan lleno de pescados grandes, que parecian como sábalos muy desabridos, que tienen muchas espinas, y con unas mantas viejas y con redes rotas que hallamos en aquel pueblo, porque ya estaba despoblado, se pescaron todos los peces que habia en el agua, que eran más de mil; y allí buscamos guias, las cuales se tomaron en unas labranzas; y de que Cortés les hubo hablado con doña Marina que nos encaminasen á los pueblos adonde habia hombres con barbas y caballos, se alegraron como no les haciamos mal ninguno; y dijeron que ellos nos mostrarian el camino de buena voluntad, que de ántes creian que los queriamos matar; y fueron cinco dellos con nosotros por un camino bien ancho, y miéntras más adelante íbamos se iba ensangostando, á causa de un gran rio y estero que allí cerca estaba, que parece ser en él se embarcaban y desembarcaban en canoas, é iban por agua al pueblo donde habiamos de ir, que se dice Tayasal, el cual está en una isleta cerca de agua, é si no es en canoas no pueden entrar en él por tierra, y blanqueaban las casas y adoratorios de más de dos leguas que se parecian, y era cabecera de otros pueblos chicos que allí cerca están.
Volvamos á nuestra relacion: que como vimos que el camino ancho que de ántes traiamos se habia vuelto en vereda muy angosta, bien entendimos que por el estero se mandaban, é ansí nos lo dijeron los guias que traiamos; acordamos de dormir cerca de unos altos montes, y aquella noche fueron cuatro capitanías de soldados por las veredas que salian al estero, á tomar guias, y quiso Dios que se tomaron dos canoas con diez indios y dos mujeres, y traian las canoas cargadas con maíz y sal, y luego