hacelle como barco del descargo, y con cuatro canoas, atadas unas con otras, y con treinta soldados y los ocho hombres de la mar de los nuevamente venidos en el navío, y Cortés por su capitan, y con veinte indios mejicanos, se fué por el rio, y obra de diez leguas que hubo ido el rio arriba, halló una laguna muy ancha, que tenia el ojo de anchor seis leguas, y no habia poblacion ninguna alrededor della, porque todo era anegadizo; y siguiendo el rio arriba, venia ya muy corriente más que de ántes, y habia unos saltaderos, que no podian ir con el bergantin y los bateles y las canoas, acordó de las dejar allí en el rio en un remanso con seis españoles en guarda dellas, y fué por tierra por un camino angosto, y llegó á unos pueblezuelos despoblados, y luego dió en unos maizales, y de allí tomó tres indios por guias, que le llevaron á unos pueblos chicos, donde tenian mucho maíz y gallinas, y aun tenian faisanes, que en estas tierras llaman sacachueles, y perdices de la tierra y palomas; y esto de tener perdices desta manera, yo lo he visto y hallado en pueblos que están en comarca destos de Golfo-Dulce, cuando fuí en busca de Cortés, como adelante diré.
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CAPÍTULO CLXXX.
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