y cuantas cosas se pudieron haber en la Nueva-España que eran buenas para el mar, y conservas que á Castilla vinieron; y fueron tantas y de tanto género, que para dos años se pudieran mantener otros dos navíos, aunque tuvieran mucha más gente, con lo que en Castilla les sobró.
Pues yendo el mayordomo por la laguna de Méjico en una canoa grande para ir á un pueblo que se dice Ayotcingo, que es donde desembarcan las canoas, que por ir más presto á hacer lo que Cortés le mandaba fué por allí, y llevó seis indios mejicanos remeros y un negro, é ciertas barras de oro para comprar los navíos; y quien quiera que fué, le aguardó en la misma laguna y le mató, que nunca se supo quién ni quién no, ni pareció canoa ni indios ni el negro que la remaba, salvo que dende allí á cuatro dias hallaron al Esquivel en una isleta de la laguna, el medio cuerpo comido de aves carniceras.
Sobre la muerte deste mayordomo hubo grandes sospechas, porque unos decian que era hombre que se alababa de cosas que decia él mismo que pasaba con damas é con otras señoras, é decian otras cosas malas que diz que hacia;