CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIIPublic
Página 21 de 347
Table of Contents

CAPÍTULO CLXVIII.

delante estaba, fué contento de vender unos caballos y negros; que si él fuera á Méjico, adonde Cortés estaba, y le mostrara sus recaudos, obedeciera; mas que viendo todos los caballeros y cabildos de todas las ciudades y villas que convenia que Cortés gobernase en aquella sazon, porque vieron que el Tapia no era capaz para ello, que suplicaron de las Reales provisiones para ante su majestad, y segun parecerá de los autos que sobre ello pasaron.

Y cuando hubieron acabado de poner por la parte del Diego Velazquez y del Narvaez sus demandas, é aquellos caballeros que estaban por jueces vieron las respuestas y lo que por la parte de Cortés fué alegado, y todo probado, y sobre ello habian estado embarazados cinco dias en ir á los unos y á los otros, acordaron de ponello todo en la consulta con su majestad; y despues de muy acordado por todos en ella, lo que fué sentenciado es esto: lo primero, que dieron por muy bueno y leal servidor de su majestad á Cortés y á todos nosotros los verdaderos conquistadores que con él pasamos, y tuvieron en mucho nuestra gran felicidad, y loaron y ensalzaron en gran manera las grandes batallas y osadía que contra los indios tuvimos, y no se olvidó de decir cómo, siendo nosotros tan pocos, desbaratamos al Narvaez; y luego mandaron poner silencio al Diego Velazquez acerca del pleito de la gobernacion de la Nueva-España, y que si algo habia gastado en los armadas, que por justicia lo pidiese á Cortés; y luego declararon por sentencia que Cortés fuese gobernador de la Nueva-España, segun lo mandó el Sumo Pontífice, é que daban en nombre de su majestad los repartimientos por buenos, que Cortés habia hecho, y le dieron poder para repartir la tierra desde allí adelante, y por bueno todo lo que habia hecho, porque claramente era servicio de Dios y de su majestad.

En lo de Garay ni en otras cosas de las acusaciones que le ponian, que pues no daban informaciones tocantes acerca dello, que lo reservaban para el tiempo andando, y le enviarian á tomar residencia; y en lo que Narvaez pedia, que le tomaron sus provisiones del seno, é que fué Alonso

21