Y tras esta tormenta, ponen á Cortés otra demanda las personas que mal le querian, y fué, que se habia alzado con mucha cantidad de oro y joyas y plata de gran valía, que se hubo en la toma de Méjico, y aun la recámara de Guatemuz, y que no dió parte dello á los conquistadores, sino á cosa de ochenta pesos, y que en su nombre le envió á Castilla, diciendo que servia á su majestad con ello, y se quedó con la mayor parte dello, que no lo envió todo: y eso que envió, que lo robó en el mar un Juan Florin, frances, corsario, que fué el que ahorcaron en el Puerto Pico, como dicho tengo en los capítulos que dello hablan, y que era obligado el Cortés á pagar todo aquello que el Juan Florin robó, y más lo que escondió, y le pusieron otras demandas, y en todas le condenaban que lo pagase de sus bienes, y se los vendian; y tambien tuvieron manera y concertaron para que un Juan Suarez, cuñado de Cortés, demandase públicamente en los estrados, como se lo mandaron, y presentó testigos cómo y de qué manera dicen que fué su muerte.
Y luego tras esto hubo otros impedimentos, y fué que, como le pusieron á Cortés la demanda que dicho tengo de la recámara de Guatemuz, y