cuando fué un Gonzalo Lopez y un Alonso de Villanueva con otros caballeros procuradores de Méjico; y su majestad mandó en aquel tiempo dar el obispado de Palencia al licenciado de la Gasca, que fué Obispo y conde de Pernia, porque tuvo ventura que así como llegó á Castilla habia vacado; y se decia en la córte que por estar de paz el Pirú y tornar á haber el oro y plata que le habian robado los Contreras.
Y volviendo á mi relacion, lo que proveyó su majestad sobre la perpetuidad de los repartimientos de indios, fué enviar á mandar al marqués de Mondéjar, que era presidente en el Real consejo de Indias, y al licenciado Gutierre Velazquez, y al licenciado Tello de Sandoval, y al doctor Hernan Perez de la Fuente, y al licenciado Gregorio Lopez, y al doctor Riberadeneyra, y al licenciado Briviesca, que eran oidores del mismo Real Consejo de Indias, y á otros caballeros de otros Reales Consejos, que todos se juntasen y que viesen y platicasen cómo se podia hacer el repartimiento, de manera que en todo fuese bien mirado el servicio de Dios, y su Real patrimonio no viniese á ménos; y desque todos estos Prelados y caballeros estuvieron juntos en las casas de Pero Gonzalez de Leon, donde residia el Real Consejo de Indias, se platicó en aquella muy ilustrísima junta que se diesen los indios perpétuos en la Nueva-España y en el Pirú, no me acuerdo bien si nombró el nuevo reino de Granada é Borbotan; mas paréceme que tambien entraron con los demas, y las causas que se propusieron en aquel negocio fueron santas y buenas.
Lo primero se platicó que, siendo perpétuos, serian muy mejor tratados é industriados en nuestra santa fe, y que si algunos adoleciesen, los curarian como á hijos y les quitarian parte de sus tributos; y que los encomenderos se perpetuarian mucho más en poner heredades y viñas y sementeras, y criarian ganados y cesarian pleitos y contiendas sobre indios; y no habia menester visitadores en los pueblos, y habria paz y concordia entre los soldados en saber que ya no tienen poder los