CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIIPublic
Página 43 de 347
Table of Contents

CAPÍTULO CLXXI.

descalzos y flacos, y los hábitos rotos, y no llevar caballo, sino á pié y muy amarillos, y ver á Cortés, que le tenian por ídolo ó cosa como sus dioses, ansí arrodillado delante dellos, dende entónces tomaron ejemplo todos los indios, que cuando agora vienen religiosos les hacen aquellos recebimientos y acatos, segun y de la manera que dicho tengo; y más digo, que cuando Cortés con aquellos religiosos hablaba, que siempre tenia la gorra en la mano quitada y en todo les tenia grande acato; é digo que se me olvidaba que fray Bartolomé les hospedó por órden de Cortés en una muy buena casa, é se fué á vivir con ellos é los regaló mucho.

Dejémoslos en buena hora y digamos de otra materia, y es, que de ahí á tres años y medio, ó poco tiempo más adelante, vinieron doce frailes dominicos, é venia por provincial ó por prior dellos un religioso que se decia Fray Tomás Ortiz; era vizcaino, é decian que habia estado por prior ó provincial en unas tierras que se dice la Punta del Drago; é quiso Dios que cuando vinieron les dió dolencia de mal de modorra, de que todos los más murieron; lo cual diré adelante, é cómo é cuándo é con quién vinieron, é la condicion que decian que tenia el prior, é otras cosas que pasaron; é despues han venido otros muchos y buenos religiosos y de santa vida, y de la misma órden de señor Santo Domingo, en ejemplo muy santos, é han industriado á los naturales destas provincias de Guatimala en nuestra santa fe muy bien, é han sido muy provechosos para todos.

Quiero dejar esta materia de los religiosos, é diré que, como Cortés siempre temia que en Castilla, por parte del Obispo de Búrgos, se juntarian los procuradores de Diego Velazquez, gobernador de Cuba, é dirian mal dél delante del Emperador nuestro señor, é como tuvo nueva cierta, por cartas que le escribió su padre Martin Cortés ó Diego de Ordás, que le trataban casamiento con la señora doña Juana de Zúñiga, sobrina del duque de Béjar, don Álvaro de Zúñiga, procuró de enviar todos los más pesos que podia allegar, ansí de sus tributos como de los que le presentaban los caciques de toda la tierra, lo uno para que

43