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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIIPublic
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CAPÍTULO CCVIII.

Pues tener mujeres, cuantas querian; tenian otros muchos vicios y maldades; y todas estas cosas por mí recontadas, quiso nuestro Señor Jesucristo que con santa ayuda, que nosotros los verdaderos conquistadores que escapamos de las guerras y batallas y peligros de muerte, ya otras veces por mí dicho, se lo quitamos, y les pusimos en buena policía de vivir y les íbamos enseñando la santa doctrina.

Verdad es que despues desde á dos años pasados, y que todas las más tierras teniamos de paz, y con la policía y manera de vivir que he dicho, vinieron á la Nueva-España unos buenos religiosos franciscos, que dieron muy buen ejemplo y doctrina, y desde ahí á otros tres ó cuatro años vinieron otros buenos religiosos de señor Santo Domingo, que se lo han quitado muy de raíz, y han hecho mucho fruto en la santa doctrina y cristiandad de los naturales.

Mas, si bien se quiere notar, despues de Dios, á nosotros los verdaderos conquistadores que los descubrimos y conquistamos, y desde el principio les quitamos sus ídolos y les dimos á entender la santa doctrina, se nos debe el premio y galardon de todo ello, primero que á otras personas, aunque sean religiosos; demas que religiosos llevamos con nosotros de la Merced; porque cuando el principio es bueno, el medio y el cabo todo es digno de loor; lo cual pueden ver los curiosos letores de la policía y cristiandad y justicia que les mostramos en la Nueva-España.

Y dejaré esta materia, y diré los más bienes que, despues de Dios, por nuestra causa han venido á los naturales de la Nueva-España.

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