Verdad es que el Nuño de Guzman y los oidores, en vacando indios, luego los depositaban á conquistadores y pobladores, y no eran tan malos como los hacian para los vecinos y pobladores, que á todos les contentaban y daban de comer; y si les quitaron redondamente de la audiencia Real, fué por las contrariedades que tuvieron con Cortés y sobre el herrar de los indios libres por esclavos.
Quiero dejar este capítulo y pasaré á otro, y diré acerca del repartimiento perpétuo.