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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIIPublic
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CAPÍTULO CLXXVIII.

tuvimos buena Pascua, y esa noche llegaron á aquellas estancias sobre mil mejicanos que mandó Cortés que fuesen tras nosotros y nos siguiesen porque tuviesen de comer; y todos muy alegres cargamos á los mejicanos todo el maíz que pudieron llevar, y que Cortés lo repartiese, y tambien le enviamos veinte gallinas para Cortés y Sandoval, y los indios y las indias, y quedamos guardando dos casas de maíz, no las quemasen ó llevasen de noche los naturales del pueblo; y luego otro dia pasamos más adelante con otras guias, y topamos otras estancias, y habia maíz y gallinas, y otras cosas de legumbres, y luego hice tinta, y en un cuero de atambor escribí á Cortés que enviase muchos indios, porque habia hallado otras estancias con maíz; y como le envié las indias y los indios y lo por mí dicho, y lo supieron en todo el real, otro dia vinieron sobre treinta soldados y más de quinientos indios, y todos llevaron recaudo, y desta manera, gracias á Dios, se proveyó el real; y estuvimos en aquel pueblo cinco dias, y ya he dicho que se dice Taica.

Dejemos desto, y quiero decir que, como hicimos esta puente, y en todos los caminos hicimos las grandes puentes, y despues que aquellas tierras y provincias estuvieron de paz, los españoles que por aquellos caminos estaban y pasaban, y hallaban algunas de las puentes sin se haber deshecho al cabo de muchos años, y los grandes árboles que en ellas poniamos, se admiran dello, y suelen decir agora: «Aquí son las puentes de Cortés;» como si dijesen, las columnas de Hércules.

Dejémonos de estas memorias, pues no hacen á nuestro caso, y digamos cómo fuimos por nuestro camino á otro pueblo que se dice Tania, y estuvimos en llegar á él dos dias, y hallámosle despoblado y buscamos de comer, y hallamos maíz é otras legumbres, mas no muy abastado; y fuimos por los rededores dél á buscar camino, y no le hallábamos, sino todos rios y arroyos, y las guias que habiamos traido del pueblo que dejamos atrás se huyeron una noche á ciertos soldados que las guardaban, que eran de los recien venidos de Castilla, que pareció ser se durmieron; y de que Cortés lo supo, quiso castigar á los soldados por ello, y por ruegos

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