CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIIPublic
Página 138 de 347
Table of Contents

CAPÍTULO CLXXXV.

de plata de su vajilla, y otras joyas de oro; lo cual entregó á un hidalgo que se decia Fulano de Cabrera, que fué uno de los cinco soldados que fueron con nosotros en busca de Cortés, y este Cabrera fué despues capitan de Venalcázar, y fué muy esforzado capitan y extremado hombre por su persona, natural de Castilla la Vieja; el cual fué maestre de campo de Blasco Nuñez Vela, é murió en la misma batalla que murió el Virey.

Quiero dejar cuentos viejos, y quiero decir que como yo vi que Cortés se habia de ir á la Nueva-España por la mar, le fuí á pedir por merced que en todo caso me llevase en su compañía, y que mirase que en todos sus trabajos y guerras me habia hallado siempre á su lado y le habia ayudado, y que agora era tiempo que yo conociese dél si tenia respeto á los servicios que yo le habia hecho, y amistad y ruego presente.

Entónces me abrazó y me dijo:

—«Pues si os llevo conmigo, ¿quién irá con Sandoval? Ruégoos, hijo, que vais con vuestro amigo Sandoval; que yo os prometo y empeño estas barbas yo os haga muchas mercedes, que bien os lo debo ántes de ahora.»

En fin, no aprovechó cosa ninguna, que no me dejó ir consigo.

Tambien quiero decir cómo estando que estábamos en aquella villa de Trujillo, un hidalgo que se decia Rodrigo Mañueco, maestresala de Cortés, hombre de palacio, por dar contento y alegría á Cortés, que estaba muy triste, y tenia razon, apostó con otros caballeros que subiria armado de todas armas á una casa que nuevamente habian hecho los indios de aquella provincia para Cortés, segun lo he declarado en el capítulo que dello habla, las cuales casas estaban en un cerro algo alto; y subiendo armado, reventó al subir de la cuesta, y murió dello; y ansimismo, como vieron ciertos hidalgos de los que halló Cortés en aquella villa que no les dejaba cargos, como ellos quisieran, estaban revolviendo bandos, é Cortés lo apaciguó con decir que los llevaria en su compañía á Méjico, é que allá les daria cargos honrosos.

138