Pues como Gonzalo de Sandoval vió las cartas de Cortés, luego se fué dende aquellas estancias que dicho tengo, á unos pueblezuelos que se dicen Cuyoacan, que estaban de allí siete leguas, y no se pudo ir luego á Naco, como Cortés le habia mandado, por no dejar atrás en los caminos muchos soldados que se habian apartado á otras estancias por tener qué comer ellos y sus caballos, y por causa que al pasar de un rio muy hondo que no se podia vadear, y era camino de las estancias, é por dejar recaudo de una canoa con que pasasen los españoles que quedaban rezagados y muchos indios mejicanos que venian dolientes; y esto fué tambien porque de unos pueblos cercanos de las estancias, que confinaban con el rio y Golfo-Dulce, venian cada dia allí de guerra muchos indios de los pueblos, y porque no hiciesen algun mal recaudo y muertes de españoles y de indios mejicanos, mandó Sandoval que quedásemos á aquel paso ocho soldados, y á mí me dejó por caudillo dellos, y que tuviésemos una canoa del pasaje siempre varada en tierra, y que estuviésemos alerta si daban voces pasajeros de los que estaban en las estancias, para luego les pasar.
Y una noche vinieron muchos indios guerreros de los pueblos cercanos y de las estancias, creyendo que no nos velábamos; é por tomarnos la canoa dan de repente en los ranchos en que estábamos y les pusieron fuego, y no vinieron tan secreto, que ya les habiamos sentido; y nos recogimos todos ocho soldados y cuatro mejicanos de los que estaban sanos, y arremetimos á los guerreros, y á cuchilladas les hicimos volver por donde habian venido, puesto que flecharon á dos soldados y á un indio, mas no fueron mucho las heridas; y como aquello vimos, fuimos tres compañeros á las estancias adonde sentíamos que habian quedado indios y españoles dolientes, que seria una legua de allí, y trujimos á un Diego de Mazariegos, ya otras veces por mí nombrado, y á otros españoles que estaban en su compañía y á indios mejicanos que estaban dolientes, y luego les pasamos el rio y fuimos adonde Sandoval estaba.
É yendo que íbamos nuestro camino, como un español de los que habiamos recogido en las estancias iba muy malo, y era de los