asientos conforme al estilo y calidad que entre ellos se tenia por costumbre de se asentar, vino Cortés algo tarde á Misa, sobre cosa pensada, y pasó por delante de aquellos ilustrísimos señores con su falda de luto alzada, y se fué á asentar cerca del conde de Nasao, que estaba su asiento el más cercano del Emperador; y de que ansí lo vieron pasar delante de aquellos grandes señores de salva, murmuráronlo de su grande presuncion y osadía, y tuviéronlo por desacato, y que no se le habia de atribuir á la policía de lo que dél decian; y entre aquellos duques y marqueses estaba el duque de Béjar y el almirante de Castilla y el duque de Aguilar, y dijeron que aquello no se le habia de tener á Cortés á mal miramiento, porque su majestad por le honrar le habia mandado que se fuese á sentar cerca del conde de Nasao: y que ademas de aquello, que su majestad mandó que mirasen y tuviesen noticia que Cortés, con sus compañeros, habia ganado tantas tierras, que toda la cristiandad le era en cargo; que ellos, los estados que tenian que los habian heredado de sus antepasados por servicios que habian hecho, y que por estar desposado Cortés con su sobrina su majestad le mandaba honrar.
Volvamos á Cortés, y diré que, viéndose tan sublimado en privanza