No quiero decir otras muchas proezas y valentías que hizo nuestro marqués del Valle, porque son tantas y de tal manera, que no acabaré tan presto de las relatar, y volveré á decir de su condicion, y que era muy aficionado á juegos de naipes é dados, y cuando jugaba era muy afable en el juego, y decia ciertos remoquetes que suelen decir los que juegan á los dados.
Era muy cuidadoso en todas las conquistas que hicimos, y muchas noches rondaba y andaba requiriendo las velas, y entraba en los ranchos y aposentos de nuestros soldados, y al que hallaba sin armas ó estaba descalzo los alpargates le reprendia y le decia que á la oveja ruin le pesaba la lana, y le reprendia con palabras agras.
Cuando fuimos á las Higueras vi que habia tomado una maña ó condicion que no solia tener en las guerras pasadas, que cuando comia, si no dormia un sueño, se le revolvia el estómago y rebosaba y estaba malo, y por escusar este mal cuando íbamos camino, le ponian debajo de un árbol ó otra sombra, una alfombra que llevaban á mano para aquel efeto, ó una capa, y aunque más