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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIIPublic
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CAPÍTULO CLXX.

andando en el pleito, y pasando Ribera por la villa de Cadahalso, comió ó almorzó unos torreznos, y ansí como los comió murió súpitamente y sin confesion; perdónele Dios, amen.

Dejemos lo acaecido en Castilla, y volvamos á decir de la Nueva-España, cómo Cortés estaba siempre entendido en la ciudad de Méjico que fuese muy bien poblada de los naturales mejicanos, como de ántes estaba, y les dió franquezas y libertades que no pagasen tributo á su majestad hasta que tuviesen hechas sus casas y aderezadas calzadas y puentes, y todos los edificios y caños por donde solia venir el agua de Chalputepeque para entrar en Méjico, y en la poblacion de los españoles tuviesen hechas iglesias y hospitales, de los cuales cuidaba como superior y vicario el buen Padre Fray Bartolomé de Olmedo, y habia él mismo recogido en un hospital todos los indios enfermos y los curaba con mucha caridad, y otras cosas que convenian.

Y en aquel tiempo vinieron de Castilla al puerto de Veracruz doce frailes franciscos, y por Vicario general de ellos un muy buen religioso que se decia Fray Martin de Valencia, y era natural de una villa de tierra de campo que se decia Valencia de don Juan; y este muy reverendo religioso venia nombrado por el Santo Padre para ser vicario, y lo que en su venida y recebimiento se hizo diré adelante.

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