lo dijo, hube lástima dél; y tambien Sandoval me dijo:
—«Pues yo juro á tal, tampoco tengo un puño de maíz de que tostar y hacer cacalote.»
Y entónces concerté y dije que conviene que esta noche al cuarto de la modorra, despues que esté reposado el real, vamos por doce carros de maíz y veinte gallinas y tres jarros de miel y frisoles y sal, y dos indias para hacer pan, que me dieron en aquellos pueblos para mí, y hemos de venir de noche, que nos lo arrebatarán en el camino los soldados, y esto hemos de partir entre vuestra merced y Sandoval y yo é mi gente; y él se holgó en el alma y me abrazó; y Sandoval dijo que queria ir aquella noche conmigo por el bastimento, y lo trajimos, con que pasaron aquella hambre, y tambien le dí una de las dos indias á Sandoval; é preguntó Cortés si los frailes tenian qué comer, é yo le respondí que cuidaba Dios mejor dellos que él, porque todos los soldados les daban de lo que habian tomado por la noche, é que no moririan de hambre.