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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIIPublic
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CAPÍTULO CLXVIII.

É que á lo que decian de Pánfilo de Narvaez, que envió el Diego Velazquez con diez y ocho navíos y mil trescientos soldados y cien caballos, y ochenta escopeteros é otros tantos ballesteros, é habia hecho mucha costa, á esto respondieron que el Diego Velazquez es digno de pena de muerte por haber enviado aquella armada sin licencia de su majestad, y que cuando enviaba sus procuradores á Castilla, en nada ocurria á nuestro Rey y señor, como era obligado, sino solamente al Obispo de Búrgos, y que la Real audiencia de Santo Domingo y los frailes jerónimos que estaban por gobernadores le enviaron á mandar al Diego Velazquez á la isla de Cuba, so graves penas, que no enviase aquella armada hasta que su majestad fuese sabidor dello, y que con su Real licencia le enviase, porque hacer otra cosa era grande deservicio de Dios y de su majestad, poner zizañas en la Nueva-España en el tiempo que Cortés y sus compañeros estábamos en las conquistas y conversion de tantos cuentos de los naturales que se convertian á nuestra santa fe católica, y que para detener la armada le enviaron á un oidor de la misma audiencia Real, que se decia el licenciado Lúcas Vazquez de Ayllon, y en lugar de le obedecer, y los Reales mandos que llevaba, le echaron preso, y sin ningun acato le enviaron en un navío; y que pues que Narvaez estaba delante, que fué el que hizo aquel tan desacatado delito, por tocar en crímen læsæ majestatis, es digno de muerte, que suplicaban á aquellos caballeros por mí nombrados, que estaban por jueces, que le mandasen castigar; y respondieron que harian justicia sobre ello.

Volvamos á decir en los descargos que daban nuestros procuradores, y es, que á lo que dicen que no quiso Cortés obedecer las Reales provisiones que llevaba Narvaez, y le dió guerra y le desbarató y quebró un ojo, y prendió á él y todos sus compañeros y capitanes, y les puso fuego á los aposentos.

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