Y pues viene agora á coyuntura, quiero decir, ántes que más pase adelante en esta mi relacion, por qué tan secretamente en todo lo que escribo, cuando viene á pláticas de decir de Cortés no le he nombrado ni nombro D. Hernando Cortés, ni otros títulos de marqués ni capitan, salvo Cortés á boca llena.
La causa dello es, porque él mismo se preciaba de que le llamasen solamente Cortés; y en aquel tiempo aún no era marqués; porque era tan tenido y estimado este nombre de Cortés en toda Castilla como en tiempo de los romanos solian tener á Julio César ó á Pompeyo, y en nuestros tiempos teniamos á Gonzalo Hernandez, por sobrenombre Gran Capitan, y entre los cartagineses Annibal, ó de aquel valiente nunca vencido caballero Diego García de Paredes.
Dejemos de hablar en los blasones pasados, y diré cómo el tesorero Alonso de Estrada en aquella sazon casó dos hijas, la una con Jorge de Albarado, hermano de D. Pedro de Albarado, y la otra con un caballero que se decia D. Luis de Guzman, hijo de D. Juan de Saavedra, conde del Castellar; y entónces se concertó que Pedro de Albarado fuese á Castilla á suplicar á su majestad le hiciese merced de la gobernacion de Guatimala: y entre tanto que iba envió á Jorge de Albarado por su capitan á la pacificacion della; y cuando el Jorge de Albarado vino trujo consigo de camino sobre ducientos indios de Tlascala y de Cholula y mejicanos, y de Guacachula y de otras provincias que les ayudaron en las guerras.
Tambien en aquella sazon envió el Márcos de Aguilar á poblar la provincia de Chiapa, y fué un caballero que se decia don Juan Enriquez de Guzman, deudo muy cercano del duque de Medina-Sidonia; y tambien envió á poblar la provincia de Tabasco, que es el rio que llaman