se fué Cortés á su posada, y secretamente apartó el fraile á tres conquistadores amigos de Cortés, y les dijo que Luis Ponce queria cortar la cabeza á Cortés, porque así lo traia mandado por su majestad, é á aquel efeto le habia preguntado lo sobredicho; y aun el mesmo fraile otro dia muy de mañana de secreto se lo dijo á Cortés por estas palabras:
—«Señor capitan, por lo que os quiero, y de mi oficio y religion es avisar en tales casos, hágoos, Señor, saber que Luis Ponce trae provisiones de su majestad para os degollar.»
Y cuando Cortés esto oyó, é habian pasado los razonamientos por mí dichos, estaba muy penoso y pensativo; y por otra parte le habian dicho que aquel fraile era de mala condicion y bullicioso, y que no le creyese muchas cosas de lo que decia; y segun apareció, dijo el fraile aquellas palabras á Cortés á efeto que le echase por intercesor y rogador que no le ejecutase el tal mandado, y porque le diese por ello algunas barras de oro.
Otras personas dijeron que el Luis Ponce lo dijo por metelle temor á Cortés é le echase rogadores que no le degollase; y como aquello sintió Cortés, respondió al fraile con mucha cortesía y con grandes ofrecimientos, y le dijo que ántes tenia creido que su majestad, como cristianísimo Rey, que le enviaria á hacer mercedes por sus muchos y buenos y leales servicios que siempre le hizo, y no se hallará deservicio ninguno que haya hecho; y que con esta confianza estaba, y que él tenia al Sr. Luis Ponce por persona que no saldria de lo que su majestad le mandaba, y como aquello oyó el fraile, y no le rogó que fuese su intercesor para con Luis Ponce, quedó confuso; y diré lo que más pasó; porque Cortés jamás le dió ningunos dineros de lo que le habia prometido.