Pues como oyeron el nombre de su majestad y de Cortés, todos los que venian á favorecer la parte del Cristóbal de Olí no osaron defenderle, ántes luego les mandó prender el de las Casas; y despues de hecho, se pregonó que cualquiera persona que supiese de Cristóbal de Olí y no le descubriese, muriese por ello; y luego se supo dónde estaba y le prendieron, y se hizo proceso contra él, y por sentencia que entrambos á dos capitanes dieron, le degollaron en la plaza de Naco; y ansí murió por se haber alzado por malos consejeros, con ser hombre muy esforzado, é sin mirar que Cortés le habia hecho su maese de campo y dado muy buenos indios, y era casado con una portuguesa que se decia doña Filipa de Araujo, y tenia una hija en ella.
Y porque en el capítulo pasado tengo dicho el estatura de Cristóbal de Olí y facciones, y de qué tierra era y qué condicion tenia, en esto no diré más sino de que el Francisco de las Casas y Gil Gonzalez de Ávila se vieron libres, y su enemigo muerto, juntaron sus soldados, y entrambos á dos fueron capitanes muy conformes, y el de las Casas pobló á Trujillo y púsole aquel nombre porque era él natural de Trujillo de Extremadura; y el Gil Gonzalez envió mensajeros á San Gil de Buena-Vista, que dejaba poblada, á hacer saber lo que habia pasado, y á mandar á su teniente, que se decia Armenta, que se estuviesen poblados como los dejaba y no hiciesen alguna novedad, porque iba á la Nueva-España á demandar socorro é ayuda de soldados á Cortés, y que presto volveria.
Pues ya todo esto que he dicho concertado, acordaron entrambos capitanes de se venir á Méjico á hacer saber á Cortés todo lo acaecido.
Y dejallo hé aquí hasta su tiempo y lugar, y diré lo que Cortés concertó sin saber cosa ninguna de lo pasado que se hizo en Naco.