de las más malas é feas cosas que presidente ni otras personas podian hacer, y todos los que iban en su compañía se lo tuvieron á mal é crueldad; y llevó de aquella provincia muchos indios cargados hasta donde pobló la ciudad que agora llaman de Compostela, con harta costa de la hacienda de su majestad y de los vecinos de Méjico, que llevó por fuerza; y porque yo no me hallé en aquesta jornada, se quedará aquí; mas cierto que Cortés ni el Nuño de Guzman jamás se hubieron bien; y tambien sé que siempre se estuvo en aquella provincia el Nuño de Guzman hasta que su majestad mandó que enviasen por él á Xalisco á su costa, y le trujeron preso á Méjico á dar cuenta de las demandas y sentencias que contra él dieron en la Real audiencia que nuevamente en aquella sazon vino, y le prendiesen á pedimiento de Matienzo, y Delgadillo.
Quiérolo dejar en este estado, y diré cómo llegó la Real audiencia á Méjico, y lo que hizo.