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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIIPublic
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CAPÍTULO CXCVI.

acordamos se eligiese una persona por parte de los mismos oidores y otra por la parte de Cortés; y fueron nombrados, á Bernardino Vazquez de Tapia por la parte de Cortés, y por la parte de los oidores á un Antonio de Carvajal, que fué capitan de bergantines; mas, á lo que entónces á mí me pareció, ansí el Bernardino Vazquez de Tapia como el Carvajal eran aficionados á las cosas de Nuño de Guzman mucho más que á las de Cortés, y tenian razon, porque ciertamente nos hacian más bien y cumplian algo de lo que su majestad mandaba en dar indios que no Cortés, puesto que los pudiera dar muy mejor que todos en el tiempo que tuvo el mando; mas, como somos tan leales los españoles, por haber sido Cortés nuestro capitan le teniamos aficion, más que él tuvo voluntad de nos hacer bien, habiéndoselo mandado su majestad, pudiendo cuando era gobernador.

Pues ya elegidos, sobre los capítulos que habian de llevar hubo otras contiendas; porque decian el presidente é oidores que era cumplidero al servicio de Dios y de su majestad, y con parecer de todos los procuradores, que no volviese Cortés á la Nueva-España, porque estando en ella siempre habria bandos y revueltas, y quedando en ella no habria buena gobernacion, y por ventura se alzaria con ella; y todos los más procuradores lo contradecíamos, y que era muy leal y gran servidor de su majestad; y en aquella sazon llegó don Pedro de Albarado á Méjico, que habia venido de Castilla y traia la gobernacion de Guatimala, é adelantado, é comendador de Santiago, y casado con una señora que se decia doña Francisca de la Cueva, y falleció aquella señora así como llegó á la Veracruz.

Pues como llegó á Méjico, con mucho luto él y sus criados, y como entendió los capítulos que enviaban por parte del presidente é oidores, túvose órden que el mismo adelantado, con los demas procuradores, escribiésemos á su majestad todo lo que la audiencia Real intentaba; y como fueron los procuradores, por mí ya nombrados, á Castilla con los recaudos y capítulos que habian de pedir, y los del Real Consejo de

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