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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIIPublic
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CAPÍTULO CLXIX.

toda aquella provincia era muy poblada, y estaba allí junto otro pueblezuelo, fuimos á él, y entónces huyeron los moradores, y se curó el Rangel y tres soldados que habian herido.

Y dende allí fuimos á otras casas que tambien estaban sin gente, que entónces las despoblaron sus dueños, y hallamos otra fuerza con grandes maderos y bien cercada y sus saeteras; y estando reposando aún no habia un cuarto de hora, vienen tantos guerreros cimatecas, y nos cercan en el pueblezuelo, que mataron un soldado y á dos caballos, y tuvimos bien que hacer en hacellos apartar; y entónces nuestro Rangel estaba muy doliente de la cabeza, é habia muchos mosquitos, que no dormia de noche ni dia, y murciégalos muy grandes que le mordian y desangraban; y como siempre llovia, y algunos soldados que el Rangel habia traido consigo, de los que nuevamente habian venido de Castilla, vieron que en tres partes nos habian aguardado los indios de aquella provincia, y habian muerto once caballos y dos soldados, y herido á otros muchos, aconsejaron al Rangel que se volviese dende allí, pues la tierra era mala de ciénagas y estaba muy malo; y el Rangel, que lo tenia en gana, y porque pareciese que no era de su albedrio y voluntad aquella vuelta, sino por consejo de muchos, acordó de llamar á consejo sobre ello á personas que eran de su parecer para que se volviesen; y en aquel instante habiamos ido veinte soldados á ver si podiamos tomar alguna gente de unas huertas de cacaguatales que allí junto estaban, y trujimos dos indios y tres indias; y entónces el Rangel me llamó á mí aparte é á consejo, y díjome de su mal de cabeza, é que le aconsejaban todos los demas soldados que se volviese donde estaba Cortés, y me declaró todo lo que habia pasado; y entónces le reprendí su vuelta, y como nos conociamos de más de cuatro años atrás, de la isla de Cuba, le dije:

—«¿Cómo, Señor? ¿Qué dirán de vuesa merced, estando cerca del pueblo de Cimatan quererse volver? Pues Cortés no lo terná á bien, y maliciosos que os quieren mal os lo darán en cara, que en la entrada de las zapotecas ni aquí no habeis hecho cosa ninguna que buena sea, trayendo,

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