nuestro Señor dalles tan buen tiempo, que en pocos dias llegaron á la Nueva-España, y vanse derechamente á la bahía cerca de Pánuco, la cual bahía sabia muy bien el Martin de Orántes; y como saltó en tierra, dando muchas gracias á Dios por ello, luego se disfrazó el Martin de Orántes porque no le conociesen, y quitó sus vestidos, y tomó otros como de labrador, porque así le fué mandado por Cortés, y aun llevó hechos los vestidos de Trujillo; y con todas sus cartas y poderes bien liados en el cuerpo, de manera que no hiciesen bulto, iba á más andar por su camino á pié, que era suelto peon, á Méjico, y cuando llegaba á los pueblos de indios donde habia españoles, metíase entre los indios por no tener pláticas, no le conociesen los españoles; é ya que no podia ménos de tratar con españoles, no le podian conocer, porque ya habia dos años y tres meses que salimos de Méjico y le habian crecido las barbas, y cuando le preguntaban algunos cómo se llamaba, adónde iba ó venia, que acaso no podia ménos de respondelles, decia que se decia Juan de Flechilla é que era labrador.
Por manera que en cuatro dias que salió del navío, entró en Méjico de noche y se fué á la casa de los frailes de señor San Francisco, donde halló muchos retraidos, y entre ellos á Jorge de Albarado y á Andrés de Tapia, y á Juan Nuñez de Mercado é á Pedro Moreno Medrano, y á otros conquistadores y amigos de Cortés; y como vieron al de Orántes y supieron que Cortés era vivo, y vieron sus cartas, no podian estar de placer los unos é los otros, y saltaban y bailaban; pues los frailes franciscos, y entre ellos Fray Toribio Motolinea y un Fray Domingo Altamirano, daban todos saltos de placer y muchas gracias á Dios por ello, y luego sin más dilacion cierran todas sus puertas del monasterio, porque ninguno de los traidores, que habia muchos, fuesen á dar mandado ni hubiese pláticas sobre ello; y á media noche lo hacen saber al tesorero y al contador Albornoz y á otros amigos de Cortés; y así como lo supieron, sin hacer ruido, vinieron á San Francisco y vieron los poderes que Cortés les enviaba, y acordaron sobre todas cosas de ir á prender al factor; y toda la noche se les fué en apercebir amigos é armas para otro dia