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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIIPublic
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CAPÍTULO CLXXXV.

pregonar con trompetas y atabales por gobernador y capitan general de la Nueva-España, y mandó que todas las mujeres que se habian muerto sus maridos en compañía de Cortés, que hiciesen bien por sus almas y se casasen, y aun lo envió á decir á Guacacualco é á otras villas; é porque una mujer de un Alonso Valiente, que se decia Juana de Mansilla, no se quiso casar, y dijo que su marido y Cortés y todos nosotros éramos vivos, y que no éramos los conquistadores viejos personas de tan poco ánimo como los que estaban en el peñol de Coatlan con el veedor Chirinos, porque los indios les daban guerra, y no ellos á los indios, y que tenia esperanza en Dios que presto veria á su marido Alonso Valiente y á Cortés y á todos los más conquistadores viejos de vuelta para Méjico, y que no se queria casar; porque dijo estas palabras la mandó el factor azotar por las calles públicas de Méjico, por hechicera; y tambien, como hay en este mundo hombres traidores aduladores, y era uno dellos uno que le teniamos por hombre honrado, que por su honor aquí no le nombro, dijo al factor delante otras muchas personas que estaba malo de espanto porque, yendo una noche pasada cerca del Taltelulco, que es la iglesia de señor Santiago, donde solia estar el ídolo mayor, que se decia Huichilóbos, que vió en el patio que se ardian en vivas llamas el alma de Cortés y de doña Marina é la del capitan Sandoval, é que de espanto dello estaba muy malo.

Tambien vino otro hombre que no nombro, que tambien le tenian en buena reputacion, é dijo al factor que andaban en los patios de Tezcuco unas cosas malas, y que decian los indios que era el alma de doña Marina y la de Cortés; y todas eran mentiras y traiciones, sino por se congraciar con el factor dijeron aquello, ó el factor se lo mandó decir.

Y en aquel tiempo habia llegado á Méjico Francisco de las Casas y Gil Gonzalez de Ávila, que son los capitanes por mí muchas veces nombrados, que degollaron á Cristóbal de Olí; y de que el de las Casas vió aquellas revueltas y que el factor se habia hecho pregonar por gobernador, dijo públicamente que era mal hecho, y que no se habia de

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