de Méjico, y decia que como matrona romana hizo lo que hizo, y la volvió en su honra de la afrenta que el factor la habia hecho; y con mucho regocijo la llamaron de allí adelante doña Juana de Mansilla, y dijeron que era digna de mucho loor, pues no la pudo hacer el factor que se casase ni dijese ménos de lo que primero habia dicho, que su marido y Cortés y todos éramos vivos.
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CAPÍTULO CLXXXVIII.
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