CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIIPublic
Página 131 de 347
Table of Contents

CAPÍTULO CLXXXV.

Y en las cosas de la Nueva-España dijo que, como Cortés hubo dado en Guacacualco los poderes y provisiones al factor Gonzalo de Salazar y á Pedro Almindez Chirinos para ser gobernadores de Méjico si viesen que el tesorero Alonso de Estrada y el contador Albornoz no gobernaban bien, ansí como llegaron á Méjico el factor y veedor con sus poderes, se hicieron muy amigos del mismo licenciado Zuazo, que era alcalde mayor, y de Rodrigo de Paz, que era alguacil mayor del capitan, y de Andrés de Tapia y Jorge de Albarado, y de todos los demas conquistadores de Méjico; y cuando se vió el factor con tantos amigos de su banda dijo que el mismo factor y veedor habian de gobernar, y no el tesorero ni el contador, y sobre ello hubo muchos ruidos y muertes de hombres, los unos por favorecer al factor y al veedor, y otros por ser amigos del tesorero y el contador.

De manera que quedaron con el cargo de gobernadores el factor y veedor, y echaron presos á los contrarios, tesorero y contador, y á otros muchos que fueron en su favor, y cada dia habia cuchilladas y revueltas, y que los indios que vacaban los daban á sus amigos, aunque no tenian méritos; y que al licenciado Zuazo que no le dejaban hacer justicia, y que al Rodrigo de Paz le habia echado preso porque le iba á la mano, y que el mismo licenciado Zuazo los volvió á concertar y hacer amigos, ansí al factor é tesorero y contador é á Rodrigo de Paz, y que estuvieron ocho dias en concordia.

Y que en esta sazon se levantaron ciertas provincias que se decian los zapotecas y minxes, y un pueblo y fortaleza do habia un gran peñol que se dice Coatlan, y que enviaron á él muchos soldados de los que habian venido nuevamente de Castilla y de otros que no eran conquistadores, y envió por capitan dellos al veedor Chirinos, y que gastaban muchos pesos de oro de las haciendas de su majestad y lo que estaba en su Real caja, y que llevaban tantos bastimentos al real donde estaban, que todo era veetrías y juegos de naipes, y que á los indios no se les daba por ellos cosa ninguna, y que de repente de noche se salian los indios del peñol y daban

131