CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIIPublic
Página 208 de 347
Table of Contents

CAPÍTULO CXCV.

gentes se hubiesen vuelto á nuestra santa fe; y mandó hacer procesiones, y que todos diesen gracias por ello, á Dios nuestro Señor; y dijo que Cortés y todos sus soldados habiamos hecho grandes servicios á Dios primeramente, y al Emperador don Cárlos, nuestro señor, y á toda la cristiandad, y que éramos dignos de grandes mercedes; y entónces nos envió bulas para nos absolver á culpa y á pena de todos nuestros pecados, é otras indulgencias para los hospitales é iglesias, con grandes perdones; y dió por muy bueno todo lo que Cortés habia hecho en la Nueva-España, segun y como su antecesor el Papa Adriano; y en lo de los diezmos no sé si le hizo cierta merced; y escribió á Cortés en respuesta de su carta, y lo que en ella se contenia yo no lo supe, porque, como dicho tengo, deste Juan de Herrada y de un soldado que se decia Campo, que volvieron dende Roma, alcancé á saber lo que aquí escribo; porque, segun dijeron, despues que hubo estado en Roma diez dias, y habian los indios maestros de jugar el palo con los piés estado delante de Su Santidad y de los sacros Cardenales, que se holgaron mucho de lo ver, Su Santidad le hizo merced al Juan de Herrada de le hacer conde palatino y le mandó dar cierta cantidad de ducados para que se volviese, y una carta de favor para el Emperador nuestro señor, que le hiciese su capitan y le diese buenos indios de encomienda.

Y como Cortés ya no tenia mando en la Nueva-España, y no le dió cosa ninguna de lo que el Santo Padre mandaba, se pasó al Pirú, donde fué capitan.

208