causa de la gran corriente del rio, que venia muy crecido y recio, y con cada batel dos caballos, y en las canoas no pasase caballo ninguno, que se perderian y trastornarian, segun la furia del corriente; y sobre el pasar delante uno que se decia Saavedra, hermano de otro Abalos, parientes de Cortés, querian pasar primero, puesto que Sandoval decia que en la primera barca pasarian, porque pasaban en aquella sazon los tres religiosos, y que era justo tener primero cumplimiento con ellos; y como el Saavedra era pariente de Cortés, no quisiera que Sandoval le pusiera impedimento, sino que callara; y respondióle no tan bien mirado como convenia; y el Sandoval, que no se las sufria, tuvieron palabras, de manera que el Saavedra echó mano á un puñal; y puesto que el Sandoval, como estaba dentro en el rio á más de la rodilla el agua deteniendo que los bateles no se cargasen demasiado, ansí como estaba arremetió al Saavedra, y le tenia tomada la mano donde tenia el puñal, y le derrocó en el agua, y si de presto no nos metiéramos entre ellos y los despartiéramos, ciertamente el Saavedra librara mal, porque todos los más soldados nos mostramos de la parte de Sandoval.
Dejemos esta cuestion, y diré cómo estuvimos cuatro dias en pasar aquel rio, y de comer, ni por pensamiento, si no era de unas pacayas que nacen de unas palmillas chicas, y otras como nueces, que asábamos y las partíamos, y los meollos dellas comiamos; y en aquel rio se ahogó un soldado con su caballo, el cual soldado se decia Tarifa, que pasaba en una canoa, y no pareció más él ni el caballo.
Tambien se ahogaron dos caballos, y el uno era de un soldado que se decia Solís Casquete, que hacia bramuras por él é maldecia á Cortés y á su viaje.
Quiero decir de la grande hambre que allí en el pasar del rio hubo, y aun del murmurar de Cortés y de su venida, y aun de todos nosotros que le seguiamos; pues cuando hubimos llegado al pueblo no habia bocado de cazabe que comer, ni aun los vecinos lo tenian, ni sabian caminos, si no