muchos valerosos capitanes que fueron de los de Narvaez; porque mi intento desde que comencé á hacer mi relacion no fué sino para escribir nuestros heróicos hechos é hazañas de los que pasamos con Cortés; sólo quiero poner al capitan Pánfilo de Narvaez, que fué el que vino contra Cortés desde la isla de Cuba con mil y trescientos soldados, sin contar en ellos hombres de la mar, é con ducientos y sesenta y seis soldados los desbaratamos, segun se verá en mi relacion, é cómo é cuándo é de qué manera pasó aquel hecho.
É volviendo á mi materia, era el Narvaez al parecer obra de cuarenta y dos años, é alto de cuerpo é de recios miembros, é tenia el rostro largo é la barba rubia, é agradable presencia, é la plática é voz muy vagorosa é entonada, como que salia de bóveda; era buen ginete é decian que era esforzado; era natural de Valladolid ó de Tudela de Duero; era casado con una señora que se decia María de Valenzuela; fué en la isla de Cuba capitan é hombre rico; decian que era muy escaso, é cuando le desbaratamos se le quebró un ojo, y tenia buenas razones en lo que hablaba: fué á Castilla delante de su majestad á quejarse de Cortés é de nosotros, é su majestad le hizo merced de la gobernacion de cierta tierra en lo de la Florida, é allá se perdió é gastó cuanto tenia.
Como los caballeros curiosos han visto é leido la memoria atrás dicha de todos los capitanes é soldados que pasamos con el venturoso é esforzado don Fernando Cortés, marqués del Valle, á la Nueva-España desde la isla de Cuba, é pongo por escrito sus proporciones, así de cuerpo como de rostro é edades, é las condiciones que tenian, é en qué parte murieron, é de qué partes eran, me han dicho que se maravillaban de mí que cómo á cabo de tantos años no se me ha olvidado é tengo memoria dellos.
Á esto respondo y digo que no es mucho que se me acuerde ahora sus nombres, pues éramos quinientos y cincuenta compañeros que siempre conversábamos juntos, así en las entradas como en las velas, y en las batallas y encuentros de guerras, é los que mataban de nosotros en las tales peleas é cómo los llevaban á sacrificar.