CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIIPublic
Página 236 de 347
Table of Contents

CAPÍTULO CC.

Y el otro navío aportó á una bahía que llamaron el Guayabal; y pusiéronle este nombre porque habia allí mucha fruta que llaman guayabas; y como habian dado el través, tardaban tanto y no acudian donde Cortés estaba, y les aguardaban por horas, porque se les habian acabado los bastimentos; y en el navío que dió al través en tierra de Xalisco iba la carne y bizcocho y todo el más bastimento; á esta causa estaban muy congojosos así Cortés como todos los soldados, porque no tenian qué comer; y en aquella tierra no cogen los naturales del maíz, que son gente salvaje y sin policía, y lo que comen es frutas de las que hay entre ellos, y pesquerías y mariscos, y de los soldados que estaban con Cortés, de hambres y de dolencias se murieron veinte y tres, y muchos más estaban dolientes, y maldecian á Cortés y á su isla y bahía y descubrimiento.

Y cuando aquello vió, acordó de ir en persona con el navío que allí aportó, y con cincuenta soldados y con dos herreros y carpinteros y tres calafates, en busca de los otros dos navíos, porque por los tiempos y vientos que habian corrido, entendió que habian dado al través; é yendo en busca dellos, halló al uno encallado, como dicho tengo, en la costa de Xalisco, y sin soldados ningunos, y el otro estaba cerca de unos arrecifes, y con gran trabajo y con tornallos á aderezar y calafatear, volvió á la isla de Santa-Cruz con sus tres navíos y bastimento, y comieron tanta carne los soldados que lo aguardaban, que como estaban debilitados de no comer cosas de sustancia de muchos dias atrás, les dió cámaras y tanta dolencia, que se murieron la mitad dellos.

Y por no ver Cortés delante de sus ojos tantos males, fué á descubrir á otras tierras, y entónces toparon con la California, que es una bahía; y como Cortés estaba tan trabajado y flaco, deseábase volver á la Nueva-España; sino que de empacho, porque no dijesen dél que habia gastado gran cantidad de pesos de oro, y no habia topado tierras de provecho ni tenia ventura en cosa que pusiese la mano, y que eran maldiciones de los soldados y conquistadores verdaderos de la Nueva-España, á este efeto no se iba.

236