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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIIPublic
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CAPÍTULO CLXXXIII.

Y como aquella nueva se supo, todos se alegraron, porque ya habia fama, é lo tenian por cierto, que Cortés y todos nosotros sus compañeros éramos muertos; las cuales nuevas supieron en la Española de un navío que fué de la Nueva-España; y como en Santo Domingo se supo que estaba de asiento poblando Cortés las provincias que dicho tengo, luego los oidores y mercaderes comenzaron de cargar dos navíos viejos con caballos y potros, y camisas y bonetes y cosas de bujerías, y no trujeron cosa de comer, sino una pipa de vino, ni fruta, salvo los caballos y todo lo demas de tarabusterías, entre tanto que se armaban los navíos para venir, que aun no habian llegado al puerto.

Quiero decir que como Cortés estaba en Trujillo, se le vinieron á quejar ciertos indios de las islas de los Guanajes, que seria de allí ocho leguas, y dijeron que estaba anclado un navío junto á su pueblo, y el batel del navío lleno de españoles con escopetas y ballestas, y que les querian tomar por fuerza sus mazaguales, que se dice entre ellos vasallos, y que á lo que han entendido, son robadores, y que ansí les tomaron los años pasados muchos indios, y los llevaron presos en otro navío como aquel que estaba surto; y que enviase Cortés á poner cobro en ello; y como Cortés lo supo, luego mandó armar un bergantin con la mejor artillería que habia y con veinte soldados y con buen capitan, y les mandó que en todo caso tomasen el navío que los indios decian, y se lo trujesen preso con todos los españoles que dentro andaban, pues que eran robadores de los vasallos de su majestad; y mandó á los indios que armasen sus canoas, y con varas y flechas que fuesen junto al bergantin, y que ayudasen á prender aquellos hombres, y para ello dió poder al capitan.

Pues yendo con su bergantin armado y muchas canoas de los naturales de aquellas isletas, como los del navío que estaba surto los vieron ir á la vela, no aguardaron mucho, que alzaron velas y se fueron huyendo, porque bien pudo alcanzar el bergantin; y despues se alcanzó á saber que era un bachiller Moreno, que habia enviado la audiencia Real de Santo Domingo á cierto negocio á Nombre de Dios, y parece ser descayeron del viaje, ó vino de hecho sobre cosa pensada á robar los indios de Guanajes.

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