majestad por parte de la Real audiencia, para saber de la manera que habian de contar; y se estuvo suspenso el contar de los vasallos ciertos años, que siempre el marqués llevó sus tributos dellos sin haber cuenta.
Volvamos á nuestra materia: como esto pasó, de ahí á pocos dias se fué desde Méjico á una villa de su marquesado, que se dice Cornabaca, y llevó á la marquesa, é hizo allí su asiento, que nunca más la trujo á la ciudad de Méjico.
Y demas desto, como dejó capitulado con la serenísima Emperatriz doña Isabel, nuestra señora, de gloriosa memoria, y con los del Real consejo de Indias, que habia de enviar armadas por la mar del Sur á descubrir islas y tierras, y todo á su costa, comenzó á hacer navíos en un puerto de una su villa, que era en aquel tiempo del marquesado, que se dice Teguantepeque, y en otros puertos de Zacatula y Acapulco; y las armadas que envió diré adelante, que nunca tuvo ventura en cosa que pusiese la mano, sino todo se le tornaba espinas y se le hacia mal; muy mejor acertó Nuño de Guzman, como adelante diré.